El agua limpia es esencial para la vida humana.

Pero muy a menudo las fuentes del agua que las personas beben cotidianamente pueden contener sustancias químicas y patógenos mortales.

Estos contaminantes son la causa de importantes problemas
en todo el mundo.

El cólera, la tifoidea, la disentería, y muchas de otras enfermedades relacionadas con el agua matan a millones de personas cada año.

Los niños son especialmente vulnerables a estas enfermedades.

Los contaminantes como el arsénico, el fluoruro, y los metales pesados pueden provocar problemas de salud de largo plazo.

Afortunadamente, éste es un problema que se puede prevenir.

Contaminación natural

Muchas cosas pueden contaminar el agua que bebemos.

Algunos de estos contaminantes ocurren de manera natural en el medioambiente.

En Bangladesh, los pozos de tubería excavados para aprovechar los acuíferos de agua subterránea contienen niveles elevados de arsénico.

El arsénico es un contaminante que ocurre de manera natural. Cuando se lo ingiere en niveles elevados, puede causar cáncer, enfermedades cardiovasculares, y posiblemente diabetes.

Puede además causar lesiones en las manos y en los pies.

Algunos estimados sugieren que más de 35 millones de personas en Bangladesh beben agua de pozo con niveles inaceptables de arsénico.

Las autoridades pertinentes en Bangladesh tienen el desafío de identificar el agua contaminada con arsénico y educar a los ciudadanos respecto a sus riesgos de salud.

Desechos humanos y animales

El agua potable puede verse afectada también por contaminación humana evitable.

En Camboya, solamente el 17 por ciento de la población usa instalaciones de saneamiento adecuadas.

La mayoría de la población rural aún utiliza los campos o las fuentes de agua para defecar.

Cuando los desechos humanos o animales se desechan de manera indebida ayudan a propagar virus, bacterias y parásitos que causan estragos en la salud humana.

Como resultado de prácticas de saneamiento deficientes, Camboya tiene una de las tasas de mortalidad infantil (recién nacidos y menores de 5 años) más elevadas en Asia.

Las organizaciones de ayuda internacional han atacado este problema mediante la construcción de letrinas en escuelas y promoviendo buenas prácticas de higiene personal en las aldeas rurales.

Estos esfuerzos tienen como objetivo educar a la siguiente generación de camboyanos para proteger sus fuentes de agua contra la contaminación a fin de mantenerse saludables.

Contaminación agrícola e industrial

La agricultura y la industria contaminan también las aguas en el mundo.

En China, el rápido crecimiento industrial y agrícola ha tenido un devastador efecto en las fuentes de agua.

Algunos informes estiman que el 70 por ciento de los ríos y lagos de la nación están seriamente contaminados.

Los desechos industriales y de minería pueden introducir metales pesados y otros contaminantes a los suministros de agua.

Las granjas dependen de fertilizantes ricos en nitratos y en pesticidas químicos para reforzar las producción de los cultivos —pero ellos pueden también contaminar el agua potable.

Hoy día, China enfrenta el creciente desafío de identificar las causas de la contaminación del agua para limpiarla y volverla apta para el consumo.

Tecnologías de tratamiento

Para la mayoría de tipos de contaminación, las tecnologías de tratamiento pueden ser aplicadas para purificar el agua para consumo humano.

Existen muchas tecnologías diferentes, y a menudo éstas se combinan para obtener mayor eficacia de purificación.

En la mayoría de las áreas urbanas, el tratamiento se aplica en la fuente en las instalaciones de tratamiento de agua.

Si el sistema de distribución está bien mantenido, se puede suministrar agua limpia a miles o millones de personas.

En áreas rurales que carecen de sistemas de distribución adecuados, el tratamiento se puede aplicar en el punto de uso mediante el uso de tecnologías de tratamiento domésticas.

Algunas de estas tecnologías tienen un costo relativamente bajo y están en uso en diversas regiones del mundo.

Algunos tratamientos comunes utilizados en los países en vías de desarrollo incluyen la cloración, la filtración, y la desinfección solar.

Con tantas opciones de tratamiento disponibles, no hay una solución “talla única”.

Las personas trabajando juntas para aplicar soluciones en sus comunidades pueden alcanzar rápidas mejoras en la calidad del agua y lograr vidas más saludables.