Décadas de conflictos destruyeron buena parte de la infraestructura de suministro de agua de Camboya, la cual decayó en eficiencia desde la década de 1960. Ya en 1993, solamente el 25 por ciento de los residentes en Phnom Penh tenían acceso al suministro de agua por tubería. Las inversiones desde mediados de la década de 1990 han ayudado a proveer fuentes de agua más limpias para muchos en Camboya — aproximadamente un 35-40 por ciento del país ahora recibe su agua a partir de fuentes de abastecimiento mejoradas como los nuevos pozos rurales y una infraestructura de acueductos reconstruida.
Infortunadamente, los mejoramientos en los sistemas de saneamiento apropiados no han marchado al mismo paso. De hecho, la carencia de sistemas de saneamiento continúa siendo una importante amenaza para la salud pública. Aproximadamente un diez por ciento de los niños camboyanos mueren antes de cumplir un año de vida. Muchas de estas muertes se deben a enfermedades previsibles transportadas en el agua o transmitidas por zancudos que se propagan gracias a las deficientes instalaciones de saneamiento de la nación.
Se calcula que la cobertura de UNICEF en los programas de saneamiento rurales en Camboya es apenas de un ocho por ciento, que representa el menor valor en la región y el segundo más bajo fuera de África. En ausencia de instalaciones de saneamiento, la mayoría de residentes rurales utiliza arrozales, surcos de bananeras, y otras fuentes de agua para eliminar sus propios desechos fecales — contaminando así el agua misma de la cual dependen.
El Ministerio de Desarrollo Rural de la nación, con el respaldo de diversos asociados internacionales, ha atacado este problema con una iniciativa de suministro de agua potable y servicios de saneamiento. En los últimos años, además de perforar nuevos pozos, se han construido cientos de letrinas familiares y escolares con el fin de ofrecer a los camboyanos rurales un acceso seguro a los servicios de saneamiento.
Además de mejorar el acceso al agua potable y a las instalaciones de saneamiento, las organizaciones sanitarias también han realizado esfuerzos para enseñar a los jóvenes camboyanos acerca de la necesidad de observar prácticas de higiene apropiadas que les protejan de las enfermedades. Los estudios indican que la simple práctica de lavarse las manos con jabón puede reducir las enfermedades diarreicas en más del 40 por ciento.
A la vez que crece el conocimiento de la conexión entre el agua limpia, las condiciones sanitarias y la higiene en las zonas rurales de Camboya, también aumentan los esfuerzos adicionales de protección contra enfermedades vinculadas con el agua y transmitidas por insectos. Se están instalando mallas contra los insectos en las tuberías de las letrinas para asegurarse de que los insectos que allí se reproduzcan no se escapen para infectar a los seres humanos. Además, se ha promovido el uso de mosquiteros caseros para proteger a las personas y reducir la propagación de la enfermedad.
Finalmente, se están utilizando tanques cerrados para reducir la reproducción de zancudos en el agua almacenada, y se están utilizando más sistemas de filtración para eliminar cualesquier parásitos o microbios de dichas aguas antes de consumirlas.