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Desechos humanos y animales

El vital líquido supone un problema de salud cuando los sistemas de saneamiento fallan o no existen en absoluto — un problema muy frecuente en muchas comunidades. Las condiciones sanitarias deficientes puede contribuir a la propagación de la enfermedad a través del agua potable contaminada. Los desechos sin tratar se acumulan y contaminan sistemas de ríos, lagos y otras fuentes de agua. La falta de instalaciones de saneamiento, y la capacitación en su uso y mantenimiento, puede además proporcionar oportunidades de reproducción en cuerpos de agua estancados para el desarrollo de insectos que ayudan a propagar la enfermedad.

Miles de millones de personas, aproximadamente un 40 por ciento de la población mundial, carecen de los medios apropiados para eliminar sus propios desechos fecales. Las enfermedades generadas por este problema, incluido el cólera, la tifoidea, la esquistosomiasis, la hepatitis infecciosa y la polio, causan el cuatro por ciento de todas las muertes en el mundo y casi un seis por ciento de las personas discapacitadas o con salud quebrantada. Los pobres, especialmente los jóvenes, son los más afectados.

La situación sanitaria puede ser grave en áreas urbanas populosas, donde las aguas de desecho se acumulan rápidamente y las enfermedades infecciosas pueden propagarse rápidamente entre la población. Sin embargo, los residentes urbanos probablemente tengan más acceso a instalaciones sanitarias básicas que sus contrapartes en zonas rurales.

Tecnológicamente, la solución es relativamente sencilla: aislar los sistemas de abastecimiento de agua de los drenajes sanitarios, e impedir el contacto de las personas y los insectos con el excremento humano. Sin embargo, en la práctica, este problema puede ser difícil de resolver, en gran parte porque muchas personas sencillamente no se dan cuenta de los problemas de salud que causa el agua potable contaminada.

En zonas rurales, el simple uso de letrinas aboneras puede mejorar drásticamente las condiciones sanitarias locales. En las ciudades, particularmente en barrios pobres, las necesidades de infraestructura son más exigentes. Estas comunidades producen grandes cantidades de desechos que deben ser contenidos y tratados antes de ser descargados de nuevo hacia el agua subterránea o hacia el agua superficial. Buena parte de la población mundial no cumple esta tarea.

Tratamiento de aguas de desecho de cualquier clase es una rareza en África. En Latinoamérica y el Caribe, aproximadamente sólo un 14 por ciento de toda el agua de desecho recibe tratamiento; y en Asia quizá un 35 por ciento recibe tratamiento. Incluso en las naciones desarrolladas de Europa y Norteamérica, grandes cantidades de aguas de desecho sin tratamiento descargadas en el medioambiente pueden agobiar la capacidad del sistema natural para tratarla antes de que ocurra el contacto con los seres humanos.

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