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Agua en movimiento

El ciclo del agua mueve agua desde la atmósfera a la Tierra y viceversa en un proceso de movimiento perpetuo impulsado por la energía del sol y la gravedad. Los procesos del ciclo proporcionan el agua que fluye por los ríos, lagos, embalses y acuíferos desde los cuales muchas personas obtienen el agua que ingieren. De hecho, el ciclo del agua vuelve posible la vida en la Tierra.

El agua se encuentra en varios estados diferentes entre los que se incluyen nieve, hielo, estado líquido y vapor — todos los cuales son parte del ciclo del agua.

El proceso sin fin es generado por la energía solar. La energía solar calienta las superficies (los océanos, lagos, embalses y superficie terrestre misma) y crea vapor de agua que se devuelve a la atmósfera mediante la evaporación. Aproximadamente un 86 por ciento de toda la evaporación global ocurre en los océanos del mundo, lo cual fomenta un efecto de enfriamiento en el clima terrestre.

El sol también derrite el hielo y la nieve; esta agua fluye hacia ríos, se infiltra en el agua subterránea, o se sublima directamente hacia la atmósfera para convertirse en vapor de agua.

Las plantas participan en el ciclo del agua extrayendo agua del suelo y descargándola a través de sus hojas como vapor en proceso que se conoce como evapotranspiración.

El vapor de agua que se produce en la superficie del planeta se transporta en las corrientes de aire hacia la atmósfera, donde se encuentra con temperaturas más frías y se condensa para formar nubes. Este proceso se conoce como condensación.

Las nubes producen precipitación— la lluvia y la nieve que eventualmente devuelven la mayoría del agua atmosférica a la Tierra para que el antiguo ciclo vuelva a comenzar.

Muchas moléculas de agua se mueven rápidamente a través del ciclo del agua ya sea cayendo directamente en los océanos, los cuales captan el 78 por ciento de toda la precipitación, o aterrizando en los continentes donde se convierten en parte de un sistema de escorrentía y retornan rápidamente a grandes cuerpos de agua superficiales. Un porcentaje de las moléculas de agua que conforman la precipitación en tierra logran infiltrarse al suelo donde se almacenan en reservorios subterráneos conocidos como acuíferos.

Parte de esa agua se almacena por más tiempo al congelarse en capas de hielo o en glaciares o al incorporarse a los acuíferos subterráneos profundos.

El ciclo del agua brinda apoyo a la vida en la Tierra y está íntimamente vinculado con nuestro clima. Cuando se presentan cambios climáticos, se altera el ciclo del agua y modifica la disponibilidad de los recursos hídricos en función del espacio y el tiempo.

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