En términos de agua disponible para cada ciudadano, Jordania es una de las diez naciones con mayor sequía en el mundo. El estadounidense promedio tiene acceso a 45 veces más agua cada año que el jordano típico.
Los ya escasos recursos hídricos muy pronto enfrentarán una demanda aún mayor debido a una población destinada, según proyecciones, a duplicarse en menos de 25 años.
La creciente población de Jordania impulsa la demanda de agua, pero además promueve el desarrollo no regulado, el cual contamina el agua subterránea del cual dependen las personas.
Muchos hogares eliminan sus materiales de desecho en letrinas (pozos negros) naturales, los cuales pueden contaminar rápidamente los suministros de agua subterránea con microorganismos patógenos. Pesticidas, fertilizantes y otros contaminantes se suman a la mezcla que ha contaminado algunos manantiales y pozos hasta el punto en que los tratamientos de desinfección por sí solos no permiten obtener agua apta para el consumo humano.
Se dio inicio al Proyecto de Administración de la Calidad del Agua en Jordania (JWQMP) para procurar la seguridad de las fuentes de suministro de agua y el uso más eficiente de los recursos hídricos del país. La iniciativa cuenta con el financiamiento de la USAID en cooperación con la Water Authority of Jordan y el Ministerio de Salud.
El JWQMP ha reforzado los esfuerzos de administración de la cuenca hidrográfica, para ayudar a maximizar la cantidad de agua disponible para tratamiento, y regímenes más estrictos de monitoreo de la calidad en las aguas de manantial y en el agua apta para el consumo posterior al tratamiento.
Además, las autoridades han establecido zonas de protección del agua subterránea en regiones sensibles —como los wadis— para minimizar la contaminación del agua de manantiales.
En todos estos esfuerzos, ha sido clave el desarrollo de sociedades de colaboración con las partes interesadas. El JWQMP ha promovido una agresiva campaña pública de divulgación a través de mezquitas, escuelas, y los medios de comunicación para asegurarse de que las personas entiendan cómo sus acciones afectan las fuentes de suministro de agua, y las maneras en que ellos pueden proteger este valioso recurso.
Mucho se ha logrado en Jordania, sin embargo quedan aún muchos desafíos para está árida tierra.
Vastas reservas del agua de la nación se utiliza para nutrir los cultivos agrícolas, pero parte de ésta podría utilizarse para obtener mejores ventajas económicas en otras aplicaciones. Por ejemplo, el uso de aguas residuales tratadas para fines agrícolas podría resultar en una ganancia del 50 por ciento del suministro de agua para Amman—hogar para casi la mitad de todos los jordanos.
La red de distribución nacional es también ineficiente; aproximadamente la mitad del suministro de agua de Amman se pierde en puntos desconocidos en la red.
Actualmente Jordania satisface sus necesidades de agua potable por medio de perforaciones en los acuíferos profundos, pero esta práctica no puede continuar para siempre. Esta ‘agua fosilizada’ fue creada en épocas antiguas y se la considera como un recurso no renovable. Por lo tanto, es esencial que Jordania aproveche al máximo hasta la última gota.