En las Filipinas, el agua envasada ha marcado una huella firme en el mercado. En algunos lugares, se carece de sistemas de abastecimiento de agua por tubería; en otros, las personas tienen dudas acerca de los contaminantes biológicos, subproductos de la desinfección derivados del proceso de cloración, sabor y olor.
Incluso en la capital Manila, solamente tres cuartos de la población, aproximadamente, reciben agua distribuida en por tuberías de autoridad municipal. Fuera de Manila, muchas menos personas tienen acceso al sistema de distribución de agua limpia. En ambos sitios, estas familias deben encontrar fuentes alternativas de abastecimiento de agua si desean evitar epidemias de cólera y otros problemas de salud producidas por el agua infecta y contaminada disponible en sus vecindarios.
Se tiene ahora una solución en las miles de estaciones de reabastecimiento de agua que hoy día están distribuidas en la geografía filipina. Estas tiendas comenzaron como fuentes de abastecimiento comunitario de propiedad privada, en las que los consumidores traían sus propios recipientes y los llenaban sujetos a una tarifa por galón que es una pequeña fracción del costo del agua envasada disponible comercialmente. La demanda es tan grande, que la mayoría de tiendas ahora ofrecen entregas a domicilio para los clientes regulares.
La mayoría de tiendas producen entre 3.000 y 12.000 litros de agua al día. Típicamente, el abastecimiento proviene de las tuberías de concesionarios municipales. Los empresarios invierten en equipo de tratamiento y purifican adicionalmente su producto antes de la venta.
Otras tiendas son abastecidas quizá a partir de pozos profundos perforados ilegalmente o sin autorización. La proliferación de estas fuentes de abastecimiento privadas podría tener efectos perjudiciales en las reservas de agua subterránea y las exponen a la contaminación.
El gobierno ha aceptado el funcionamiento de las tiendas privadas de abastecimiento de agua como un arma necesaria en la lucha contra enfermedades propagadas por el agua y reglamenta sus prácticas de control de calidad y del producto final en la medida de lo posible. Sin embargo, dada la gran cantidad de tiendas, es difícil monitorear adecuadamente la totalidad de la industria.
No obstante que muchos en las Filipinas se benefician con la disponibilidad de las tiendas de abastecimiento de agua, el sistema no atiende aspectos como el suministro de agua a largo plazo ni las mejoras a la infraestructura de saneamiento necesarias para suministrar agua fiable para todos.